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Revista EVIDENCIAS | diciembre 2022

No todo lo que brilla es oro

Es una realidad que el sector empresarial sabe que se necesitaba un alza al salario mínimo, mejoras a las pensiones, vacaciones y prestaciones. Sin embargo, estas mejoras deben venir después de un incremento a la productividad, con mejoras también en la economía y expectativas empresariales.

En esta edición de Evidencias buscamos traer la versión, razones y perspectivas que tienen al respecto el Gobierno Federal a través de sus instituciones laborales, los sectores empresariales, sindical, y analistas internacionales, del impacto que conllevan los avances que se tienen en materia laboral, salario, vacaciones y prestaciones, bajo las condiciones en que se vive este 2022 y se proyecta el 2023.

Donde la inflación ha sido una de las más altas y cuya tendencia no se prevé disminuya hasta finales del 2023; donde la productividad mexicana de acuerdo con la OIT y la OCDE es 30% más baja que la de los integrantes de la OCDE, situación que pone en disyuntiva el incremento salarial contra el poder adquisitivo de los mexicanos, el impulso al trabajo formal y la reactivación de la economía.

Para dependencias como la Secretaría del Trabajo y la Conasami eran necesarios estos pasos en el ámbito laboral, con el fin de avanzar en la tendencia nacional e internacional, sin embargo, para empresarios y consultores nacionales e internacionales, aunque ello es cierto, las cosas debieron hacerse de forma diferente

Entonces, ¿por qué el sector empresarial aceptó dichos cambios?

El inicio del 2023 será más que decisivo para ver la realidad de los cambios laborales, donde por lo pronto la inflación subyacente sigue haciendo de las suyas, es decir, el impacto en los costos de la canasta básica y donde más golpea a los mexicanos.

De ahí que a decir de Jonathan Heat, subgobernador de Banxico, las condiciones económicas en cuanto a tasa de interés se refieren no podrán bajar hasta finales del 2023, si es que se ve una baja en los precios de la canasta básica, misma que ha sufrido un incremento del 18% y hasta el 25%, según sea el caso o producto. Por lo pronto, quienes ganan más del salario mínimo, de frente a las condiciones económicas y actuales del país, se calcula que habrán perdido entre 8% y 12% en su nivel salarial.

Otro perdedor será el ISR y ello se traduce en un impacto directo a los contribuyentes. Si no mueven las tabulaciones del ISR va a haber una inconsistencia jurídica entre la ley laboral y la del ISR. La Laboral y el salario mínimo tienen un subsidio de ISR, en la ley del ISR con el nuevo salario pierde el subsidio, y el neto que resulta estar igual que el que había antes incrementó.

No cabe duda de que el 2022 ha sido un año convulsionado, donde la economía internacional se tambaleó, la guerra de Ucrania puso a prueba al mundo, y en medio de todo esto, la reforma laboral se puso en operación.

La desintegración de las Juntas de Conciliación y Arbitraje avanza, lo que avanza pero muy lento es la legitimización de los contratos colectivos de los trabajadores para definir su estadía en el sindicato al que pertenecían.

César Maillard Cárdenas

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