El TMEC; México y la ausencia de EU y Canadá


El pasado 19 de junio, el Senado mexicano ratificó, como se esperaba, el nuevo Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, ahora llamado simplemente TMEC, o el Acuerdo de Estados Unidos, México y Canadá.

Tras este avance sin tener todavía a Estados Unidos y Canadá, industriales e inversionistas se preguntan qué pasará. Se habla de que será a finales de este año o hasta 2020 cuando los países vecinos den el sí.

Pero de la felicitación que hiciera el presidente de EU, Donald Trump, al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se desprenden muchas cosas.

En Canadá, el TMEC está bajo consideración del parlamento del país y puede ser ratificado en las próximas semanas, mucho antes de las elecciones generales programadas para octubre

Aquí la visión de María Cristina Rosas, investigadora en el Centro de Relaciones Internacionales e integrante del panel de expertos del Acuerdo de Cooperación Ambiental del TLCAN.

En Canadá, el TMEC está bajo consideración del parlamento del país y puede ser ratificado en las próximas semanas, mucho antes de las elecciones generales programadas para octubre.

Por lo tanto, uno de cada tres participantes del TMEC ha allanado el camino y Canadá puede seguirlo pronto. Pero el camino sinuoso y más largo puede estar en Capitol Hill.

A pesar de eso, aprobar el TMEC es un paso muy importante para México por varias razones. En primer lugar, la ratificación del TMEC tuvo lugar sólo 12 días después de que México y EU llegaron a un acuerdo para evitar que Washington imponga un arancel del 5% contra las exportaciones de México.

Como es bien sabido, Donald Trump planeó castigar a México por “no hacer nada” para detener la migración indocumentada, ya que, según él, cientos e incluso miles de migrantes que se dirigen al norte pasan por México sólo para llegar al territorio estadounidense.

Así que Trump mezcló la migración y el comercio, algo muy inusual en las relaciones México-EU, ya que las dos agendas se han negociado tradicionalmente en pistas específicas e independientes.

Al ratificar el TMEC, México le recordó a Trump que el comercio, por complejo y dinámico que sea, debe abordarse por sus dimensiones comerciales y de inversión.

Es peligroso agrupar todo junto. No es necesario incluir la migración, a menos que, por supuesto, los dos países decidan avanzar del libre comercio para construir un mercado común norteamericano, con movilidad laboral incluida. Hasta entonces, la migración debería permanecer donde está.

En segundo lugar, la ratificación del TMEC por parte del Senado mexicano envía mensajes positivos a los mercados internacionales y las comunidades empresariales.

Los primeros seis meses de la administración de López Obrador no han satisfecho a los mercados internacionales, nerviosos por la decisión del gobierno de México de cancelar la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de México, e insatisfechos con la propuesta de reestructuración financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex), principalmente porque el gobierno favorece la creación de nuevas refinerías en lugar de las actividades de exploración y explotación más atractivas que claramente interesan a los inversionistas extranjeros.

La ratificación del TMEC significa que México está muy ansioso de ser un actor importante en un mundo globalizado, cumpliendo con sus reglas.

Llega en un momento en que López Obrador ha sido muy criticado por no viajar al extranjero y por la falta de interés en las relaciones internacionales. Su récord es impresionante desde cualquier estándar: ¡ni un solo viaje! No participó en la Cumbre Económica Mundial en Davos, el pasado enero.

No ha visitado países de América Central, con quienes los problemas de migración dominan cada vez más la agenda y se están convirtiendo en un problema importante en México-EU.

Más recientemente, López Obrador dijo que no asistirá a la Cumbre del G20 en Osaka.Incluso el gobierno japonés, que organiza el acontecimiento, considera “muy desafortunado” la ausencia del presidente mexicano en la Cumbre. Sin embargo, gracias a la aprobación del TMEC, López Obrador puede argumentar que las cosas van por buen camino.

Cuarto, el TMEC ha brindado a los miembros del gabinete de López Obrador una razón sólida para demostrar la unidad en un momento en que han surgido tensiones, especialmente entre el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio del Interior, con las preocupaciones de los últimos en contra de la gestión de la migración del ministro de Relaciones Exteriores

El dominio de EU en la política exterior mexicana es claro. Ni siquiera Canadá, el otro socio dentro del TMEC, está en el radar de México.

Gracias al TMEC, ahora es el comercio el que está tomando la iniciativa, en un momento en que el ministro de Relaciones Exteriores está en Nueva York para discutir con el secretario general de las Naciones Unidas la estrategia mexicana para enfrentar el desafío de la migración; mientras que el Ministerio del Interior está sellando la frontera sur.

La ratificación del TMEC por parte del Senado mexicano envía mensajes positivos a los mercados internacionales y las comunidades empresariales.

Sí, el TMEC es visto como una bendición en un momento muy difícil en México-EU.

Sin embargo, existe la necesidad de que México evite reclamar la victoria demasiado pronto. Hay algunas nubes oscuras en el horizonte. Primero, y la más importante, el TMEC no ha entrado en vigor y puede requerir mucho esfuerzo y tiempo de parte de la administración Trump, y los grupos de presión mexicanos en los EU, para que se apruebe, especialmente en la Cámara de Representantes.

El tiempo es crítico, debido a las próximas elecciones presidenciales de EU. Justo el mismo día en que México aprobó el TMEC, Trump anunció oficialmente en Texas que se postulará para la reelección. El gobierno mexicano no parece tener un “plan B” en caso de que el TMEC no sea aprobado por el Congreso de EU y el TLCAN actual deje de existir.

En segundo lugar, hay cuestiones específicas que pueden contribuir a un deterioro muy rápido de las relaciones comerciales entre los dos países, a menos que se aborden adecuadamente lo antes posible.

Tercero, el dominio de EU en la política exterior mexicana es claro. Ni siquiera Canadá, el otro socio dentro del TMEC, está en el radar de México.

Cuarto, el fantasma de las tarifas invocadas por Trump a través de la Ley Internacional de Emergencia del Poder Económico sigue ahí