Caída libre del PIB en estados


Por Juan Danell

Desde antes de la pandemia por Covid-19 en México, el país caminaba hacia el precipicio económico; la llegada del virus lo empujó y aún se desconoce la gravedad de la caída; los signos que se observan en desempleo, decrecimiento económico y pobreza laboral en el primer semestre de 2020 indican que la crisis es de pronóstico impredecible. Lo que se ve venir en la agenda nacional es la agudización de la miseria e inestabilidad laboral, que afectarán al mercado interno y mantendrán el desplome del PIB.

A mediados de agosto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) emitió un análisis en el que señaló que “México está entre los países del G-20 con el mayor impacto potencial a su economía, estimado en una caída del 30% del PIB, debido a los cierres y paros de actividad como medidas de contención del Covid-19.

Los primeros datos que confirman la presunción de la OCDE ya aparecieron. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que en el segundo trimestre del año el PIB registró una caída de -18.9%. En cuanto a empleo, reportó que de marzo a abril la tasa de participación económica en el país se desplomó 12.3 puntos porcentuales, lo que se tradujo en que 12 millones de personas perdieron su trabajo temporalmente por la cuarentena, aunque en el comunicado se especifica que dicha suspensión fue sin percepción de ingresos y sin certeza de mantener el vínculo laboral o de retornar al trabajo.

También refirió que “la población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación les demanda, pasó de 5.1 millones de personas en marzo a 11 millones en abril, lo que equivale a una tasa de subocupación de 25.4%”. Y el desempleo abierto en ese último mes fue de 4.7% de la PEA, es decir, 2.1 millones de personas.

Mientras tanto, los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) revelan que al mes de junio, a escala nacional, sumaban un millón 181 mil 117 los empleos formales perdidos por la pandemia: 83 mil 311 en junio; 344 mil 526 en mayo, 555 mil 247 en abril, y 198 mil 33 entre el 13 y 31 de marzo.

Con estos números se vive en México la cuarentena que prácticamente paralizó al país y que registró diferentes efectos en los estados de la República, debido a que, como lo explica Jorge Sales Boyoli, director y socio fundador del Bufete Sales Boyoli, la economía nacional se mueve a diferente ritmo en el norte, centro y sur de México.

Jorge Sales explica que el país tiene la necesidad de generar un millón de puestos de trabajo cada año, cifra que no han logrado los gobiernos anteriores ni éste; al contrario, el desempleo se extiende por todo el país y se calcula que para finales de 2020 llegue a 10% de la PEA.

En el caso de las entidades de la República, cada una tiene su meta de generación de empleo, comenta Sales Boyoli, pero ninguna la ha podido alcanzar, “de hecho, no han llegado ni al 65% de sus proyecciones”.

Apoyado en información del IMSS, precisa que de los 32 estados sólo Baja California presenta una tasa positiva, 64% en el cumplimiento de su meta de creación de puestos de trabajo, con 11 mil 358 empleos formales en el primer semestre de 2020.

El resto de las entidades tiene saldos negativos y en algunos casos dramáticos, como Quintana Roo con una caída de 1,226%, que significa la pérdida de 104 mil 195 empleos. En ese orden le sigue la Ciudad de México con 405% en el saldo negativo, con 206 mil 749 empleos perdidos, y Baja California Sur con un desplome de 465%, equivalente a 18 mil 836 personas que ingresaron a las filas del desempleo.

Estados como Nuevo León y Guanajuato, que tienen un alto grado de industrialización de sus economías, presentan tasas negativas en sus metas de empleo, con -238% el primero y -159% el segundo. Puebla y Jalisco también presentan saldos negativos, de menos 45 mil 409 puestos de trabajo, que equivalen a -159% el primero; y menos 56 mil 934 empleos, que representan -139% de su meta, el segundo.

Adicionalmente, Sales Boyoli explica que en el sector formal hubo reducciones dramáticas de salario y de jornada, lo que presionó la economía de las familias y las llevó a buscar el complemento de ingreso en el sector informal, el cual pasó de 47.7% de la PEA en abril, a 51.8% en mayo. En tanto que la subocupación pasó del 9.2% de la PEA en marzo, a 29.9% en mayo.

En este contexto, el 7 de agosto, en Los Cabos, Baja California Sur, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que México ya tocó fondo en ese tema “y vamos saliendo”. Declaró que en los primeros siete días del mes se crearon “10 mil nuevos empleos”.

Un mes antes, el 8 de julio, la Cámara de la Industria de la Transformación de Nuevo León (Caintra) calificó como afectación histórica al aparato productivo el impacto de la pandemia en el estado y estimó que el PIB estatal presentará una caída de 11.2% en el presente año. En el mismo sentido de las proyecciones, para Guanajuato el impacto del Covid-19 en el PIB será de una caída de 9.5% en 2020, de acuerdo con analistas de Economex.
En el reporte del Inegi del primer trimestre, que refiere el comportamiento del PIB por estado, se observa que sólo siete entidades registraron porcentajes no negativos: Guanajuato, 0.0; Chiapas, 0.01; Campeche, 0.01; Colima, 0.02; Veracruz, 0.07; Sonora, 0.07, y Tabasco, 0.24%. Las 25 entidades restantes tuvieron números rojos, que van de -0.01 en Yucatán a -0.25% en la Ciudad de México.

A este panorama hay que sumar el índice de pobreza laboral, impactado por reducciones de entre 20 y 50% al salario de los empleados que se fueron a trabajar en casa por la cuarentena.

La pobreza laboral se manifiesta cuando un salario no es suficiente para cubrir los satisfactores básicos de una familia. En ese sentido, investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) precisan que “el salario mínimo vigente es de 128.41 pesos diarios, y si se considera que el costo de la canasta básica ronda los mil 643.15 pesos, dicho ingreso sólo alcanza para medio cubrir las necesidades de una sola persona. Para una familia promedio de cuatro integrantes se necesitan, explican, alrededor de 14 mil 786 pesos para que puedan adquirirla”. Al primer trimestre de 2020, el 35.7% de la población no podía acceder a estos bienes, porcentaje que se disparó en mayo a 54.9 por ciento.

Armando Leñero, presidente del Centro de Estudios para el Empleo Formal (CEEF), estima que la desaceleración económica que impacta en la pérdida del número y calidad de empleos por Covid-19, activó una crisis que golpea con distinta intensidad a cada estado y de la que puede llevar una década salir.